Impacto de la Ley de Fomento a la Producción Limpia en el uso de agroquímicos
La Ley de Fomento a la Producción Limpia, vigente en Chile desde 2002, ha sido un motor clave para transformar las prácticas agrícolas, impulsando el uso responsable de agroquímicos y promoviendo alternativas más sostenibles. Esta ley fomenta acuerdos voluntarios entre el Estado y las empresas agrícolas, que buscan implementar tecnologías y procesos que minimicen los impactos ambientales negativos.
Uno de los aspectos más importantes ha sido la reducción en el uso indiscriminado de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos, promoviendo su aplicación controlada y dirigida solo cuando es estrictamente necesario. Los agricultores que adhieren a los Acuerdos de Producción Limpia (APL) han adoptado prácticas como la aplicación precisa de agroquímicos mediante tecnologías de riego y dosificación, lo que reduce el desperdicio y evita la contaminación de suelos y aguas.
Otro aspecto que ha cambiado es la introducción de productos biológicos y naturales como parte de la gestión fitosanitaria. Los cultivos de exportación como la uva, el arándano y la manzana, han sido pioneros en la adopción de estos cambios, ya que los mercados internacionales exigen productos agrícolas más limpios y con menor residuo químico.
A través de la Ley de Fomento a la Producción Limpia, Chile ha logrado mejorar la trazabilidad de los productos agrícolas, garantizando que cumplan con las normas de sanidad y seguridad requeridas por mercados exigentes como el europeo. La ley también incentiva a los agricultores a implementar sistemas de monitoreo de plagas, lo que permite reducir la necesidad de aplicaciones preventivas de agroquímicos y enfocarse en medidas correctivas más eficientes.
A largo plazo, esta ley ha contribuido a reducir el impacto ambiental de la agricultura en Chile, mejorando la calidad del suelo y del agua, y posicionando a la agricultura chilena como una industria sostenible en los mercados internacionales.